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28 mayo 2009
10 mayo 2009
El clima acabó con los Mayas y Vikingos
PABLO FRANCESCUTTI
EL PAÍS - 10/05/2009
Los cambios en el termómetro del planeta, unidos al desprecio de la sociedad por el medio ambiente, han dictado el derrumbamiento de prósperas civilizaciones antiguas, como la maya, la sumeria y la de la isla de Pascua. Una lección para no olvidar.
Los cambios en el termómetro del planeta, unidos al desprecio de la sociedad por el medio ambiente, han dictado el derrumbamiento de prósperas civilizaciones antiguas, como la maya, la sumeria y la de la isla de Pascua. Una lección para no olvidar.
No necesitamos las predicciones del cambio climático para saber cómo el colapso ecológico puede acabar con una civilización; el pasado nos ofrece abundantes ejemplos: templos mayas abandonados, el fecundo Sáhara invadido por las dunas, imperios socavados por la salinización, culturas precolombinas arrasadas por El Niño, la isla de Pascua arruinada por la deforestación, los vikingos expulsados de Groenlandia por el frío... Las fechorías del clima cambiante componen un largo rosario de calamidades.
El auge y la caída de las colonias vikingas en Groenlandia tienen que ver con el calentamiento y enfriamiento del planeta
Las sequías y la salinización del agua se ensañaron con la cuna de la civilización en la fértil Mesopotamia
La destrucción de los bosques tuvo parte de culpa en el súbito declive de la cultura de El Argar, en Almería
Del trasfondo ecológico de esas catástrofes hemos tardado bastante en darnos cuenta. Aunque hoy el cambio climático y sus consecuencias pesan enormemente sobre nuestro presente y futuro, durante mucho tiempo se consideró el medio ambiente un actor secundario en la historia. Preferíamos atribuir los derrumbamientos sociales a las invasiones, rebeliones o crisis económicas, minimizando el impacto de las sequías, las inundaciones o la desertización. Pero al factor ambiental ya no se le puede seguir ignorando.
Lo saben bien los arqueólogos, climatólogos y paleoantropólogos que han salido a revisitar el pasado. Han hurgado en los sedimentos del suelo y en el polen prehistórico, leído en los anillos de los árboles, interpretado muestras del lecho marino y escudriñado las fotos de los satélites. Con la información obtenida han reconstruido por ordenador algunas de las fluctuaciones climáticas que sacudieron la vida de nuestros ancestros.
Sus pesquisas arrojan nueva luz sobre los mitos de sequías legendarias e inundaciones de dimensiones bíblicas. Después de todo, no eran pura fantasía. Tomemos la épica sumeria de Atrahasis, del siglo XVIII antes de Cristo. Las tablillas conservadas en el Museo Británico dan cuenta de las sequías, las hambrunas y la desecación que se ensañaron con la cuna de la civilización. Los habitantes de la fértil Mesopotamia se toparon con un problema peliagudo: la salinización de sus tierras por el abuso del riego. Optaron entonces por sustituir el cultivo de trigo por el de la cebada, mucho más resistente a la sal. Pero con los altos niveles de evaporación, la sal siguió acumulándose y los suelos se ?tornaron blancos?, dicen las tablillas. Así se acabó el momento de gloria de Sumer.
Las dunas del Sáhara encierran una historia parecida. Por el hielo de la cumbre del monte Kilimanjaro (Tanzania) sabemos que hace cuatro milenios una sequía azotó África durante ¡300 años! En el norte africano, la inmensa sabana tapizada de vegetación se transformó en el desierto que conocemos. Sus moradores emigraron al valle del Nilo, y donde pastaban elefantes y cebúes sólo transitaron camellos. Los científicos atribuyen el fin de las precipitaciones abundantes y estables a la alteración del régimen de vientos y lluvias, causada por las oscilaciones periódicas de la órbita terrestre, que hacen variar la radiación solar recibida en cada hemisferio.
Otra sequía monstruosa intervino en uno de los mayores enigmas arqueológicos: la desaparición de los mayas. Los sedimentos de los lagos del Yucatán conservan la memoria de una sucesión de sequías a partir del siglo IX, una de las cuales duró 150 años. De nada valieron los sacrificios a los dioses, las plegarias de los sacerdotes emplumados: urbes y centros ceremoniales fueron abandonados. Los investigadores de la Universidad de Florida (EE UU) responsabilizan del hecho al Astro Rey, a un ciclo de 208 años de mayor actividad solar que se desarrolló en aquellas fechas.
Tampoco salieron mejor librados los habitantes de la isla de Pascua. Entre los siglos XIII y XVII de nuestra era floreció allí una sociedad relativamente sofisticada; pero cuando desembarcaron los europeos en 1722 encontraron a los isleños hundidos en el hambre y el atraso; de su esplendor sólo subsistían las colosales estatuas de piedra. ¿Qué fuerza irresistible los devolvió a la barbarie? Ahora sabemos por el análisis botánico que una razón fue la deforestación. Sea por la tala desmedida, sea por la llegada de ratas que acabaron con sus palmeras, los nativos se quedaron sin materia prima para sus chozas, herramientas y canoas, y sin combustible para hacer fuego.
La destrucción de los bosques también tuvo parte de culpa en el súbito declive de la cultura de El Argar (Almería), una de las primeras sociedades urbanas de Europa Occidental. El polen y los rastros de carbón recogidos en la Sierra de Baza por José González Carrión (Universidad de Murcia) y sus colaboradores relatan el pasaje de un ecosistema de pinares y robledales a otro de matorrales y arbustos, con muchos incendios de por medio. La demanda de madera para la minería y de terreno para el pastoreo, sumada al exceso de población, empujaron a la cultura argárica al precipicio.
A veces el cataclismo lo produjo una combinación desafortunada. Hacia el año 1.600 antes de Cristo, un cóctel de terremotos, lluvias torrenciales y desertización barrió del mapa la cultura supe, creadora de las primeras pirámides en tierras americanas. El geólogo David Keefer y el antropólogo David Sandweiss, de la Universidad de Maine (EE UU), han encontrado las huellas del seísmo que erosionó los valles de la costa central peruana. A continuación, las lluvias de El Niño arrastraron el material erosionado al mar, formando una barrera de arena que luego los vientos enviaron tierra adentro. La franja costera devino en un erial, y el polvo se tragó a Caral, la urbe más antigua de América.
Señalar la capacidad humana para trastocar el medio ambiente no debe hacernos olvidar que, en ocasiones, la presión del entorno funcionó como acicate. "El clima poco benigno ayudó a modelar la civilización", afirma con rotundidad el antropólogo británico Brian Fagan, autor de El largo verano. Su obra abunda en ejemplos de cómo los cambios abruptos estimularon la adaptación humana, en especial a lo largo de los últimos 15.000 años de tiempo cálido.
¿Ejemplos? El descenso del nivel del mar en la última glaciación, que creó un puente natural en el estrecho de Bering, a través del cual los asiáticos colonizaron el continente americano. O las fluctuaciones orbitales que hace 6.000 años debilitaron el sistema monzónico, abriendo una fase árida que movió las poblaciones dispersas a refugiarse en enclaves con agua, pastos y tierras productivas: los primeros núcleos urbanos.
En la cuenca del Ebro, en concreto, la crisis "forzó un cambio cultural, obligando a los cazadores-recolectores a volverse agricultores sedentarios", explica Penélope González, experta del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC. "El polen es un indicador clave, ya que la vegetación reacciona muy rápido a las modificaciones ambientales".
Cada movimiento del termómetro produjo ganadores y perdedores. Los refugiados del clima que se concentraron en las riberas del Nilo, huyendo de las arenas saharianas, formaron la masa crítica del florecimiento faraónico. En el siglo VII antes de Cristo, la entrada de una masa de aire cálido en el Mediterráneo favoreció el cultivo del trigo y propició el auge de Grecia y Cartago primero, y del imperio romano después; pero una variación climática posterior arruinó las cosechas de ese cereal, aumentando la vulnerabilidad de Roma a la presión de los bárbaros. La tendencia cálida entre el año 900 y el 1.300 -el llamado Óptimo Climático Medieval- apuntaló la prosperidad de Europa del Norte (¡los ingleses exportaban vino a Francia!), pero llevó a los Andes la sequía que arruinó la portentosa cultura de Tiahuanaco.
Por eso los especialistas advierten de que un "determinismo ecológico" sería tan miope como reducir el medio ambiente a mero telón de fondo. Los altibajos de las civilizaciones son más complejos; no reconocen una única causa. El ecocidio decidió la debacle en pocas ocasiones; la mayoría de las veces fue sólo la gota que colmó el vaso.
Por otra parte, no todas las culturas sucumben al desafío de un entorno adverso. Las travesuras de El Niño descalabraron la sociedad supe, pero en el Perú preincaico, el pueblo chimú salió adelante con una sabia gestión del suelo y sus recursos hídricos. En su libro Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras no, el geógrafo Jared Diamond relaciona el auge y posterior fracaso de las colonias vikingas en Groenlandia con el sucesivo calentamiento y enfriamiento del planeta en el curso de unos pocos siglos, y enseguida señala un ejemplo contrario: los esquimales, que supieron adaptarse mejor al mismo medio hostil. La última palabra, en definitiva, la tiene la organización social, su flexibilidad.
El catastrofismo retrospectivo presenta un peligro: llevarnos a ver desastres ecológicos donde no los hubo. Se ha llegado a imputar la extinción del hombre de Neandertal, hace 32.000-29.000 años, al enfriamiento registrado cuando el Atlántico se colmó de icebergs y las aguas polares irrumpieron en el Mediterráneo. Sin embargo, un estudio de las universidades de Leeds (Reino Unido) y Barcelona sostiene que, aunque las condiciones empeoraron en el norte europeo, el registro polínico de Gibraltar da fe de un clima más benévolo. "Los neandertales sobrevivieron a ese periodo frío", explica Isabel Cacho, una de las autoras del trabajo, profesora de la universidad barcelonesa; pero no niega la incidencia del medio ambiente: "Las poblaciones grandes y complejas que viven al límite de sus recursos se vuelven más frágiles a la variación del entorno. No hace falta un gran cambio climático para el derrumbe; puede bastar con la sobreexplotación de los recursos hídricos".
La arqueología nos enseña que el planeta viene calentándose y enfriándose cíclicamente (aunque eso nunca ocurrió de la noche a la mañana). La novedad es que ahora estamos alterando los ciclos; de ahí la utilidad de sacar enseñanzas de los desastres del pasado. Fagan destaca la lección de "cómo la sequía puede desestabilizar una sociedad y llevarla al colapso". Otros enfatizan el desequilibrio entre población y recursos naturales. Jared Diamond subraya la incapacidad de los antiguos para entender y prevenir las causas del deterioro ambiental.
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23 marzo 2009
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02 febrero 2009
Los escolares viajan con Kirima para denunciar el cambio climático
Los escolares viajan con Kirima para denunciar el cambio climático.
Reportajes 1 COMUNIDAD ESCOLAR 844
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21 mayo 2008
Invisibilidad acústica
Un equipo español sienta las bases de un sistema para burlar el sonido
IGNACIO ZAFRA
EL PAÍS - Valencia - 21/05/2008
El sonido y la luz son ondas. Y los cuerpos sólidos interrumpen o distorsionan su paso. Pero ese efecto puede evitarse, y eso es lo que han conseguido José Sánchez-Dehesa y su equipo de investigadores en lo que parece un avance clave hacia la indetectabilidad acústica (lo que se ha dado en llamar invisibilidad acústica).
El sonido y la luz son ondas. Y los cuerpos sólidos interrumpen o distorsionan su paso. Pero ese efecto puede evitarse, y eso es lo que han conseguido José Sánchez-Dehesa y su equipo de investigadores en lo que parece un avance clave hacia la indetectabilidad acústica (lo que se ha dado en llamar invisibilidad acústica).
Un submarino 'protegido' sería indetectable por los sónares
El aislamiento también impediría que el ruido saliera de un recinto
Sánchez-Dehesa empezó buscando algo mucho menos fabuloso: la forma de atenuar el ruido de las carreteras. De aquella época, mediados de los años noventa, data, sin embargo, uno de los ejes fundamentales de sus últimos descubrimientos, la utilización de estructuras de cilindros como método de ocultar espacios al sonido.
De forma simplificada, lo que acaban de publicar los científicos del Grupo de Fenómenos Ondulatorios de la Universidad Politécnica de Valencia es que si un área se cerca con un conglomerado de cilindros adecuadamente diseñados, el sonido no chocará con ella (lo que produciría ecos a un lado del objeto, y zonas de sombra acústica en el lado opuesto), sino que lo rodeará y seguirá su camino exactamente en la misma dirección que tenía antes de alcanzarlo.
Los resultados de la investigación, que corre en paralelo a las que realizan otros grupos en el Imperial College de Londres y en la Duke University (EE UU), generaron rápidamente un debate sobre sus posibles aplicaciones, algunas bastante lógicas, otras no sugeridas por los científicos. Se apuntó hacia la tecnología militar (la aparición de una nueva familia de submarinos indetectables para un sonar), el guiado de ondas sonoras (que simplificaría, por ejemplo, la práctica de las ecografías, eliminando el engorroso gel), e incluso el descanso perfecto: se acabó lo de soportar el volumen del televisor del vecino o el jaleo en el bar de debajo de casa.
Pero incluso si fuera viable técnica y económicamente, advierten los investigadores, aplicar el sistema a las viviendas generaría otra clase de problemas: el sonido no podría entrar, pero también le costaría salir, lo que provocaría reverberaciones interiores (ecos) difíciles de tolerar sin inversiones adicionales en materiales que absorbieran el sonido.
Sentado en su despacho, junto a dos hileras de cilindros que a simple vista no tienen nada de especial, Sánchez-Dehesa, acompañado por Daniel Torrent, cuya tesis doctoral se centra en esta línea de investigación, pone las expectativas en su lugar: "Todo esto es hasta ahora esencialmente un resultado matemático, una propuesta teórica que todavía tenemos que hacer realidad".
Las bases teóricas de la ocultación acústica están directamente relacionadas con el manto de invisibilidad demostrado experimentalmente por investigadores estadounidenses y británicos, que fue elegido por la revista Science como uno de los 10 mejores trabajos científicos de 2006, y que funcionaba sólo para microondas, no frente a la luz visible. "Poco después de conocerse, y debido a las correspondencias que hay entre óptica y acústica, puesto que las ecuaciones que verifican las ondas respectivas no son tan diferentes, ya se propuso trasladarlo al campo del sonido", señala Sánchez-Dehesa. De esa conexión nació la expresión "invisibilidad acústica", que el científico español prefiere llamar "indetectabilidad acústica".
Tampoco el sistema de ocultación del sonido serviría para cualquier tipo de onda. Teóricamente, el manto funcionará cuando la longitud de onda sonora sea mayor que la distancia que hay entre los cilindros. En este caso, la red de cilindros formará un sistema uniforme con un comportamiento inusual del sonido, que viajaría en su interior con una velocidad dependiente de su dirección, una cualidad física conocida como anisotropía.
Sánchez-Dehesa, Torrent y Francisco Cervera descubrieron (y lo publicaron en las revistas Physical Review Letters, Physical Review y New Journal of Physics) que para crear el sistema no hacía falta colocar un gran número de cilindros. Llegaron más tarde a la conclusión de que aunque los materiales necesarios para fabricar el manto debían ser especiales, sus rasgos eran menos excepcionales de lo que habían previsto, y podían ser obtenidos mediante combinaciones apropiadas de cilindros elásticos.
Y, finalmente, que la capa de indetectabilidad podría ser tan pequeña, en teoría, como se quiera.
Si el desarrollo tecnológico permite microestructurar un material de un milímetro, señalan, la coraza podrá ser de un milímetro. "Lo cual abre la puerta a que el manto acabe siendo de verdad un manto", afirma, medio en serio medio en broma, Sánchez-Dehesa. El sistema de cilindros ha sido diseñado para funcionar en dos dimensiones. Pero la solución teórica para las tres dimensiones, que tiene una mayor complejidad matemática, ya ha sido diseñada: "Consistiría en poner esferas".
El equipo del catedrático de Ingeniería Electrónica ha solicitado fondos para intentar llevar a la práctica su teoría. Los investigadores creen que con los medios necesarios podrían conseguir los primeros resultados en un año. Alcanzar uno ideal costará más. Pero eso, afirman, tampoco se ha conseguido con la invisibilidad óptica, lo que no le ha quitado trascendencia.
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CIENCIA,
EXPERIENCIAS,
REPORTAJE: CIENCIA
26 abril 2008
Otra forma de enseñar y aprender Física
COMUNIDAD ESCOLAR
Año XXVI, número 830
24 de abril de 2008
Un profesor murciano plantea una novedosa fórmula didáctica que aúna aprendizaje y diversión
“La mayoría de los profesores coincidirá conmigo en que la asignatura de Física es la más dura del currículum, porque además de saber Física, hay que dominar con soltura las matemáticas, lo que complica enormemente su proceso de enseñanza y aprendizaje”. Desde este convencimiento, y con objeto de superar semejante circunstancia, un profesor de Cartagena plantea otra forma de enseñar y aprender la Física, que recoge en un libro: “Fisiquotidianía”.
Las razones que avalan este hecho son muy diversas, entre ellas citaré las más relevantes, desde mi punto de vista: grado de abstracción que requiere su aprendizaje, terminología y simbología específica y rigurosa, estrategias originales y creativas en la resolución de los problemas, conocimientos matemáticos adecuados, forma en que se imparte, adecuación de los contenidos al nivel evolutivo del alumno, distribución adecuada de los contenidos en las distintas niveles educativos, número de horas semanales, etc.
Para no complicar el debate, no introduzco ni la problemática disciplinar en las aulas, ni el desinterés de los alumnos por aprender, ni la contracultura que nos venden los medios de comunicación, ni la crisis de valores de la sociedad actual, donde lo importante es tener y no ser. No digamos, las malas relaciones existentes entre padres y profesores, que en nada beneficia al proceso de enseñanza aprendizaje de sus hijos, así como el desinterés de los padres por dicho proceso.
Por todo lo anterior, y centrándonos en lo que podemos hacer los profesores desde nuestra aula, ruego que se reflexione sobre la siguiente pregunta: ¿Es lógico que enseñemos la física y química como nos la enseñaron a nosotros, con los mismos medios, contenidos y metodología? Parece un anacronismo, pero es la realidad, la mayoría usamos tiza y pizarra y en raras ocasiones algo más (las nuevas tecnologías solo están de adorno), los contenidos poco varían de los que nos enseñaron y no digamos la metodología, que es un fiel reflejo de la que se venía usando desde principios del siglo pasado.
Parece muy fuerte lo que estoy diciendo, y lo es, pero los cambios sólo se producen cuando las personas entran en contradicción entre lo que piensan y lo que ven.
No pretendo decirle a nadie como debe dar sus clases, ni afirmar que hay una fórmula mágica para resolver todos los problemas de aprendizaje de las ciencias, en general, y de la física y química, en particular. Problemas, por cierto, que se pueden extrapolar a las demás disciplinas, con planteamientos similares a los realizados en los párrafos anteriores, pero que no procede en este artículo.
Conviene recordar que la educación permite la adaptación de las personas al entorno en el que se desenvuelven, preparándolas para un desarrollo integral y una vida personal satisfactoria, que puedan disfrutarla con responsabilidad. Pero más concretamente, la educación científica contribuye a que los ciudadanos desarrollen los valores y destrezas intelectuales necesarios para ser personas capaces de pensar por sí mismas y afrontar la vida de forma inteligente y responsable. Por todo ello, la ciencia tiene un papel muy importante en la sociedad. Además, de un modo u otro, a todos nos afecta el desarrollo científico tecnológico, ya que en palabras de Manuel Toharia, “Si entendemos mejor el mundo tecno-científico que nos rodea somos más libres para tener opinión propia y es más difícil que nos engañen los demás”.
Carrera por el conocimiento
La Ciencia y la Tecnología son las auténticas locomotoras que mueven los países. En los próximos años la carrera por el conocimiento va a ser muy dura y los países que no estén preparados para ello fracasarán, perdiendo la batalla del progreso, porque su independencia científica y tecnológica será prácticamente nula. La repercusión para los países que no inviertan en investigación, desarrollo, e innovación (I+D+i) será que no atraerán nuevas inversiones y perderán las ya existentes.
En este sentido, es fundamental potenciar la presencia de la ciencia y la Tecnología en la enseñanza, incrementando la cultura científica de nuestros jóvenes y acercando nuestros científicos a la sociedad, con el objetivo de valorar la tarea que realizan. Debemos hacer todo lo posible para que los ciudadanos incrementen su cultura científica, que es muy baja, como consecuencia de la escasa importancia que le dan a la misma la mayoría de los políticos y medios de comunicación. La escasa importancia que la mayoría de los políticos prestan a la ciencia se refleja en el progresivo descenso de horas lectivas de Ciencia y Tecnología en nuestro sistema educativo llevado a cabo por los diferentes gobiernos del país. Y esa miopía política pasará factura al país, será cuestión de tiempo.
La baja cultura científica de nuestro país lo pone de manifiesto el último Informe PISA 2006 (el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para ver el estado de la educación de los alumnos de 15 años, de los 57 países más desarrollados del mundo, que permita comparar unas naciones con otras y analizar su evolución relegan a España a un mediocre puesto 31 en conocimiento científico, y se mantiene en el mismo nivel que hace tres años, pero por debajo de la media de la OCDE. El buen rendimiento en ciencias de los alumnos de los países bálticos se debe a una larga tradición en educación científica, y a que esos países dan más importancia a las disciplinas científicas, estableciéndolas como obligatorias para todos los alumnos hasta el final de la secundaria, y a las que también se les dedica muchas horas y recursos para trabajarlas bien.Además, el número de licenciados en la mayoría de las universidades europeas, incluida la española, sigue decreciendo, pese a que aumenta la población, lo que a la larga generará problemas en dichos países. Pero lo realmente paradójico es que por un lado sea difícil ser investigador y por otro falten investigadores. En España no generamos el número de investigadores que necesitamos (precisamos más de 50.000 investigadores hasta 2010).
Propuestas concretas
Todos estos argumentos han motivado que algunos profesores no nos hayamos quedado en el lamento y hayamos pasado a la acción, con propuestas concretas que contribuyen, en mayor o menor grado, a erradicar esta lamentable situación de incultura científica existente en nuestro país.En este sentido, a lo largo de mi dilatada carrera profesional (28 años), como docente, siempre pude comprobar que los alumnos disfrutaban enormemente cuando veían una relación directa entre los conceptos abstractos de la física y los fenómenos de la vida cotidiana, pudiéndose explicar estos últimos con los primeros. Por todo ello, poco a poco, fui recopilando abundante información sobre la explicación de numerosos fenómenos cotidianos, así como una gran cantidad de curiosidades científicas, que me ha permitido la elaboración del presente libro “Fisiquotidianía, la física de la vida cotidiana”, nacido del aula y para el aula, tanto de un centro educativo, como para el aula de la vida. Por otra parte, la Ciencia ha evolucionado a lo largo de la historia porque los científicos siempre se han preguntado el porqué de las cosas y ésto les ha llevado a la realización de experiencias para contrastar sus hipótesis, con el consiguiente beneficio para la humanidad.
Por todo ello, siendo consciente de que no hay una manera perfecta de enseñar ciencia, decidí escribir “Fisiquotidianía, la física de la vida cotidiana”, porque podía ser una gran ayuda para los profesores de ciencias y para cualquier ciudadano que quisiera adquirir una cultura científica, de una forma amena y divertida, y porque este libro invita e incita a preguntarse el porqué de los fenómenos cotidianos que nos rodean, despertando quizá el espíritu científico que casi todos llevamos dentro, ya que como afirmaba William Shakespeare: “Sabemos lo que somos, pero ignoramos lo que podemos ser”.
Una de las características principales del libro es su versatilidad, pudiéndose adaptar a cualquier nivel educativo, desde educación infantil hasta la universidad, adecuando la profundización de las respuestas a las preguntas planteadas, ya que aunque el carácter del libro es propedéutico, no por ello, carece de rigor. El libro está redactado de forma amena, con un vocabulario sencillo, exento de fórmulas y comprensible para la mayoría de los ciudadanos. Por eso, va dirigido a personas de cualquier edad y con cualquier tipo de formación académica y puede ser de gran ayuda a los profesores de ciencias como material curricular, para hacer más atractiva la asignatura.
Objetivos
Los principales objetivos que persigue este libro son los siguientes:
* Mostrar que la Física es una disciplina encaminada a conocer y entender la naturaleza, en beneficio de toda la sociedad.
* Poner de manifiesto que la Física está estrechamente relacionada con otras ramas del saber, permitiendo el avance de la tecnología, y, consecuentemente, el progreso de la humanidad.* Evidenciar que la Física se construye a partir de la experimentación, razonamiento crítico e imaginación creativa.
* Estimular la creatividad y pensamiento reflexivo.
* Romper con el tópico del carácter abstracto y aburrido de la física, ofreciendo los aspectos más divertidos, curiosos y creativos de la misma.
* Cubrir parte de las lagunas existentes en el mercado editorial para transmitir la física de una forma diferente y lograr atraer a la gente que la rechaza por su forma tradicional de exponerse.
* Fomentar la afición por la ciencia recreativa y divulgativa en personas de cualquier edad.
* Ayudar a los profesores de ciencias, especialmente de Física, tanto de Enseñanza Primaria, Secundaria, e incluso Universitaria, ya que aunque el carácter del libro es propedéutico, no por ello, carece de rigor. El libro sirve como material curricular, para hacer más atractiva la física.
* Contribuir a la difusión de la Ciencia y que sirva de caldo de cultivo para fomentar nuevas vocaciones científicas, que den lugar a nuevos investigadores, que tanto necesita nuestro país.Invitar e incitar a preguntarse el porqué de los fenómenos cotidianos que nos rodean.
Disfrutar aprendiendo
Si alguien piensa que la ciencia es aburrida y monótona, comete un gran error. Por el contrario, tal y como he tratado poner de manifiesto en la presente obra, la ciencia la ciencia permite disfrutar y divertirse aprendiendo, desarrollar la imaginación y la creatividad; y nos proporciona conocimientos y estrategias útiles para nuestra vida cotidiana.
Preguntas tales como: ¿Por qué somos más altos por las mañanas que por las noches? ¿Por qué se debe colocar el hielo encima de los refrescos? ¿Por qué los animales herbívoros tienen los ojos en los laterales de la cabeza y los carnívoros delante de la misma? ¿Por qué las enredaderas trepan de derecha a izquierda, en el hemisferio norte? ¿Por qué los pájaros no caen de las ramas del árbol cuando duermen? ¿Por qué se oye el mar en una caracola? ¿Por qué es más fácil batir récords de atletismo en Madrid que en Moscú? ¿Por qué algunas personas pueden caminar sobre el fuego la noche de San Juan sin quemarse? ¿Por qué algunos animales ven en blanco y negro? ¿Por qué los habitantes de los Andes son tan bajos y tienen el tórax tan grande? ¿Por qué las personas de raza negra tienen el pelo rizado? ¿Por qué los perros no sudan? ¿Por qué el cielo es azul?...... y tantas otras preguntas y curiosidades científicas, tienen su respuesta en el presente libro.La evolución de “Fisiquotidianía (La física de la vida cotidiana)”, desde su aparición a mediados de 2005 ha sido francamente positiva y las expectativas despertadas han resultado ser muy superiores a las esperadas, como lo indica el siguiente resumen del historial del mismo:La primera edición, editada en junio de 2005 por la Academia de Ciencias de la Región de Murcia, fue subvencionada por la Fundación Séneca, de la Dirección General de Universidades y Política Científica, de la Consejería de Educación y Cultura de la C. A. de la R. de Murcia, y distribuida gratuitamente a todos los institutos de la región, pero ante el éxito, nos vimos obligados a realizar la segunda reedición, en octubre 2005, no subvencionada.Agotada la primera edición, y tras continuar la demanda por parte de los lectores, la Academia de Ciencias de la Región de Murcia publicó la segunda edición, en enero de 2007, con 71 páginas más, incorporando nuevas preguntas y curiosidades.
Lo más emotivo de esta experiencia ha sido conseguir que tanto padres e hijos, jóvenes y mayores disfrutaran haciendo ciencia, analizando sus preguntas y curiosidades, y comprobando los experimentos de ciencia recreativa del libro, según he podido constatar en las numerosas charlas impartidas en este período.
Fisiquotidianía contiene 337 preguntas, más de 356 curiosidades y anécdotas, 71 lecturas complementarias, 13 consejos ecológicos y 13 experimentos de física recreativa.
Para mayor información:
Mi web www.disfrutalaciencia.es.
Mi blog http://disfrutalaciencia2.onoblogs.com.
Mi blog secundario http://perso.wanadoo.es/rdelalquimista.
Los blogs http://lacomunidad.elpais.com/yelqtls/posts.
http://www.lacoctelera.com/yaestaellistoquetodolosabe.
http://cat.bloctum.com/el7ciencies/category/fisiquotidiania (en catalán).
Espero que el esfuerzo que ha supuesto la elaboración de este libro, fruto de muchos años de docencia, surta los efectos deseados y logre interesar a los ciudadanos que ya tenían esa inquietud por conocer la ciencia de la vida cotidiana, y despertar el interés de aquellos que aún no la sentían.Quiero concluir esta introducción con la idea de que un país que invierte en Ciencia y Tecnología está realizando una auténtica apuesta de futuro, por eso este libro pretende difundir la ciencia para fomentar nuevas vocaciones científicas, de las que nuestro país es tan deficitario. Les invito a leerlo, con la absoluta garantía de que disfrutará con su lectura y con la esperanza de que acabe despertando el espíritu científico de alguno de los lectores, ya que como dijo Miguel de Unamuno: “Nos debe importar poco lo que somos, lo realmente importante es lo que queremos ser”.
Cayetano Gutiérrez Pérez
Catedrático de Física y Química y autor del libro “Fisiquotidianía, la física de la vida cotidiana”.
NOTA: Para contactar con el autor pueden dirigirse al e-mail disfrutalaciencia@ono.com
NOTA: Para contactar con el autor pueden dirigirse al e-mail disfrutalaciencia@ono.com
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