Mostrando entradas con la etiqueta EDUCACIÓN SEXUAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EDUCACIÓN SEXUAL. Mostrar todas las entradas
14 diciembre 2009
26 noviembre 2009
Aborto: ni derecho ni obligación · ELPAÍS.com
JOSÉ BONO
EL PAÍS - 26/11/2009
Cuando me enfrento a la regulación legal de la interrupción del embarazo, no puedo hacerlo como si de una ley sobre seguros agrarios se tratara. Al votar una ley sobre el aborto mi conciencia me interpela.
El nuevo proyecto de ley se dirige a corregir las insuficiencias del anterior
¡Mujer, actúa en conciencia, esta ley no te condena!
EL PAÍS - 26/11/2009
Cuando me enfrento a la regulación legal de la interrupción del embarazo, no puedo hacerlo como si de una ley sobre seguros agrarios se tratara. Al votar una ley sobre el aborto mi conciencia me interpela.
El nuevo proyecto de ley se dirige a corregir las insuficiencias del anterior
¡Mujer, actúa en conciencia, esta ley no te condena!
Creo que le ocurre algo parecido a muchos ciudadanos cuando reflexionan sobre la vida del no nacido. Y es así porque, se diga lo que se diga, sabemos con certeza que el feto no es un órgano propio de la mujer, sino una realidad distinta de la mujer gestante. El feto es más un "alguien" que un "algo". No puedo negar sin mentirme que tengo la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección. Estamos ante un valor constitucional. El alto tribunal establece que el feto "en todo caso, es un bien no sólo constitucionalmente protegido sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional" (STC 53/1985, FJ 9).
Sin embargo, el aborto es también una realidad, y la experiencia nos dice que su prohibición en cualquier circunstancia, además de acarrear graves e indeseadas consecuencias, sólo ha logrado su práctica clandestina. Ante esta realidad, el legislador responsable no debe mirar a otro lado. Como dice el profesor Peces-Barba, "el aborto es siempre un mal porque acaba con un germen de vida y se rompe una línea biológica natural... -pero la ley lo regula- porque ponderando los bienes y los males en juego considera que puede haber otros males mayores". (La democracia en España, página 193).
El aborto no es un bien ni un derecho. En el núcleo de mis convicciones éticas y religiosas está la defensa de la vida y el amparo al más débil, valores que son patrimonio de la tradición humanista y progresista española. Giner de los Ríos defendía con énfasis los deberes éticos y jurídicos del Estado respecto del feto. (Ver Resumen de Filosofía del Derecho, página 118).
En este tema, como dice Obama, hemos de evitar, especialmente, "la caricatura del otro", porque el aborto no debe presentarse como un asunto ideológico sino de conciencia, y debe plantearse con serenidad, de manera que nos permita atribuir a quienes discrepan la misma presunción de buena fe que nos concedemos a nosotros mismos.
El debate que hoy se plantea en España no es si se despenaliza o no el aborto. Ese debate tuvo lugar en 1985. La cuestión es que aquella despenalización de 1985 ha dado cobertura, por su ambigüedad, a un excesivo número de abortos: 115.812, sólo en 2008. Más aún, la falta de limitación temporal del tercer supuesto, el de la salud psíquica, bajo el cual se ha producido el 97% de los abortos, ha provocado abusos escandalosos. El Consejo de Estado dice en su dictamen que la actual legislación:"Ha llevado a España a una indeseable situación de aborto libre cuando no arbitrario... ha hecho de España un paraíso del turismo abortista" (página 17). ¿Es esta normativa la que hay que preservar? Evidentemente, no.
El nuevo proyecto de ley supone un modelo de regulación, el de plazos, y una concepción preventiva que precisamente se dirige a corregir las insuficiencias del anterior. Debe servir para reducir el número de embarazos no deseados que conducen al aborto y también para garantizar mejor la protección del nasciturus y mejorar las garantías jurídicas para las mujeres que deciden interrumpir su embarazo. En este sentido, puede hablarse con verdad de que apoyaremos una ley que bien podría denominarse Ley para la Reducción de Abortos en España.
A este respecto es preciso recordar que la Iglesia católica acepta que "un parlamentario... pueda lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley (aborto) y disminuir así los efectos negativos..." (Encíclica Evangelium Vitae, n. 73). Resultan contradictorias con esta disposición papal, además de socialmente chocantes, las posiciones condenatorias y de agresividad actual de aquellos religiosos españoles que, durante los ocho años que gobernó el PP, aceptaron mansamente la aplicación de la ley de aborto aprobada en 1985.
El proyecto de ley es, sin duda, mejorable. En su actual redacción queda claro que no hay un derecho fundamental al aborto. En ningún sitio del proyecto podrá encontrarse tal formulación. No es un derecho porque como dice Peces-Barba "los derechos se basan y buscan bienes, nunca males" y, además, porque la vida prenatal es un bien jurídico constitucionalmente protegido. Según el proyecto de ley, hasta las 14 semanas prevalece la decisión de la mujer, pero a partir de esa fecha, como en la mayoría de los países europeos, se impone la protección del nasciturus, salvo la doble indicación: el grave riesgo para la salud de la embarazada o las graves anomalías fetales.
Los diputados vamos a debatir el proyecto y puede salir mejorado. Confío en que el resultado sea conforme al patrimonio moral compartido por la mayoría de los españoles, de manera que la nueva ley no se vea como una propuesta partidista. En este sentido, hay al menos tres cuestiones que ocuparán la atención parlamentaria: la primera, la información a los padres de la menor con más de 16 años; la segunda, el reconocimiento de la objeción de conciencia para los profesionales; la tercera, las acciones dirigidas a la reducción de los embarazos no deseados, en cuyo marco destaca la educación sexual.
El conflicto moral es propio de la acción política en democracia. La política no puede limitarse a la proclamación verbal de los principios. Por el contrario, debe atender a la realidad concreta en la que los principios han de aplicarse, evaluando las consecuencias de tal aplicación (principio ético de responsabilidad por las consecuencias). La disminución del número de abortos que la nueva ley comportará al modificar la actual regulación del supuesto del conflicto psíquico que carece de limitación temporal y que ha dado cobertura legal a abortos en estadios de gestación muy avanzados, invita a defenderla, aunque sólo sea por "la teoría del mal menor". En este aspecto, la nueva ley supondrá un notable progreso que es decente reconocer y valorar por todos. Yo, desde luego, lo valoro y reconozco.
Hay sectores de la Iglesia católica que exigen al Estado que actúe con mano justiciera, aplicando penas y castigos, mientras se reservan para ellos la mano acogedora del perdón o de la penitencia purificadora. Como político que quiere inspirar su vida en el Evangelio de Jesús, aspiro a que también la nueva ley incluya una dimensión de comprensión y de misericordia. ¡Mujer actúa en conciencia, esta ley no te condena!
José Bono es presidente del Congreso de los Diputados.
Etiquetas:
CREENCIAS,
DEBATE,
EDUCACIÓN SEXUAL,
FAMILIA,
TRIBUNA
04 noviembre 2009
11 marzo 2009
Sexo mixto
Aún conservo una goma de borrar con mi inicial dibujada en el lado derecho de un corazón. El obsequio de un primer amor, o de la fantasía de un primer amor. El recuerdo de una chica que hoy aparece en Facebook con un extraño pelo de agente doble pero, sobre todo, el vestigio de un curso de la EGB donde por primera vez me sentí deseado y comencé a ponerme colonia.
Madrid es uno de los territorios que más apoyo muestra a las escuelas separadoras. Por eso cuando leo que vuelve a plantearse la separación de los chicos y las chicas en los colegios me entristezco y me indigno pensando en la cantidad de chavales que no tendrán nunca una goma de borrar tatuada con la primera declaración de ardor. Los que defienden la educación segregada argumentan que los niños y las niñas ya se conocerán fuera de clase, ya grabarán sus iniciales en un árbol del parque, que al colegio se va a sacar buenas notas.
La Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada (EASSE) tiene clarísimo que los chavales rinden más separados pues, al margen de no distraerse intercambiando miradas y notitas por debajo de la mesa, pueden recibir una formación conforme la diferencia de sus cerebros. Las chicas sacan mejores calificaciones en lengua y comprensión lectora, mientras que los chicos destacan en matemáticas y temas técnicos. La EASSE está escandalizada por el informe PISA y los datos de la OCDE que, en efecto, concluyen que los niños españoles son, en general y en comparación con el resto de los europeos, unos zotes. Pero la pregunta es: ¿se va al colegio sólo para aprender el temario de los libros?
Si lo único que importa es la nota final del niño quizá deberíamos plantearnos, no sólo una vuelta al viejo y rancio sistema separativo, sino a la época de los preceptores. Los padres que se lo pudiesen permitir y con el apoyo económico de las comunidades autónomas (ahora que es el momento de subvencionar los colegios concertados, motivo por el que se ha desatado esta polémica) deberían hacer un pequeño esfuerzo y pagar lecciones privadas. Absurdo, ¿verdad?
Creo que es obvio que el colegio no es únicamente un lugar donde memorizar conceptos matemáticos y nombres de descubridores. De los cinco a los 13 años se asimila de todo en todos los lugares y la escuela, aparte de que consume gran parte del día, es un sitio en el que forzosamente se ha de aprender convivencia y respeto. La mezcolanza de chicos y chicas no sólo les prepara mejor para desenvolverse en un mundo mixto, sino que, además, les enriquece enfrentándoles a la diferencia. La asimetría entre el cerebro de los niños y las niñas no debería ser motivo de separación, sino precisamente de compenetración. Así piensa también la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos, que ha presentado un manifiesto por una educación mixta apoyado por los sindicatos.
Lo realmente beneficioso es que ambos sexos convivan, interactúen, se maravillen o se escandalicen del prójimo. Creo que es productivo sacrificar un notable por un suficiente en Naturales a cambio de que los chicos comprendan que las chicas son incomprensibles y que ellas descubran que ellos son desconcertantemente simples. Canjear un sobresaliente por un bien en Sociales porque los chicos se fascinen cuando una chica escribe una bella redacción y se quita el jersey y porque las chicas alucinen cuando un chico resuelve una ecuación y salta el plinto.
Hoy el espacio de ocio es mixto, pero también el laboral. ¿Por qué, entonces, hacer esa distinción en la escuela? Los chicos y las chicas compartiendo ratos de estudio, comedor o recreo no sólo aprenden del otro, sino de sí mismos. Si, por el contrario, convierten al sexo opuesto y a la propia sexualidad en un misterio o un tabú, si la idealizan o la demonizan por falta de conocimiento luego será más difícil la relación entre ellos. La segregación en el colegio afecta a la interacción que mantengan fuera y, desde luego, hace mucho más aburrida la vida dentro. La represión y la ignorancia son dos virus que un colegio jamás debería permitir.
Madrid, junto con Castilla y León, es uno de los territorios que más apoyo muestra a las escuelas separadoras. En nuestra comunidad hay nueve colegios concertados no mixtos; sólo nos superan Andalucía y Cataluña. Lo triste es que incluso en esos centros habrá cientos de madrileños a los que les quedará para junio la lengua y las matemáticas. Aparte de la pasión.
Eduardo Verdú. EL PAÍS. 17 de febrero de 2009
Etiquetas:
DEBATE,
EDUCACIÓN SEXUAL,
MASCULINO-FEMENINO,
OPINIÓN,
SENTIMIENTOS,
TEORÍA DE LA EDUCACIÓN
29 septiembre 2008
12 septiembre 2008
Un teólogo marroquí promueve las bodas con niñas · ELPAÍS.com
No encuentro adjetivos para calificar el hecho de esta noticia.
"Nos han contado, y hemos constatado, que las niñas de esa edad dan mejores prestaciones que las mujeres adultas"
¡Por favor! ¿Dónde quedan los derechos de la infancia? ¿Cómo se puede hablar de prestaciones en un ser humano?
"Nos han contado, y hemos constatado, que las niñas de esa edad dan mejores prestaciones que las mujeres adultas"
¡Por favor! ¿Dónde quedan los derechos de la infancia? ¿Cómo se puede hablar de prestaciones en un ser humano?
Así, desgraciadamente, nos va.
Un teólogo marroquí promueve las bodas con niñas · ELPAÍS.com
Etiquetas:
CREENCIAS,
DEBATE,
EDUCACIÓN SEXUAL,
MUNDO MUNDIAL
01 febrero 2008
Asignatura pendiente aún: La educación sexual es una cuestión de suerte
La formación depende de los colegios y muchos se frenan por miedo a las familias
La mentalidad tradicional lastra la solución en centros públicos y privados
Y la Iglesia pide castidad
J. A. AUNIÓN / F. BALSELLS
EL PAÍS - 01/02/2008
En pleno siglo XXI, los amigos y los medios de comunicación siguen siendo la mayor fuente de información sexual para adolescentes. Ni los padres ni los colegios lo son, en un fracaso de la educación sexual que parecía asunto superado desde los ochenta.
Los contenidos obligatorios se limitan a la biología, y no siempre se dan
La Iglesia defiende la castidad para integrar "rectamente la sexualidad"
"Hablar de sexo aún es tabú en las familias", asegura una experta
Los especialistas reclaman una asignatura desde la etapa infantil
Pese a todas las recomendaciones, muchos centros han claudicado por ideología, exceso de responsabilidades, por miedo a las familias y ante una mentalidad tradicional que lastra la solución. Y mientras, el aborto aumenta.
Entre risotadas nerviosas llega un grupo de alumnos de 4º de ESO, de 14 a 16 años, al Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad, en el barrio de Gràcia de Barcelona, por donde pasan a diario varios institutos. Van a recibir un taller de educación sexual. En la práctica, esta sesión (como mucho tres o cuatro) será la base de la educación que reciban estos jóvenes sobre cómo usar un preservativo, el placer sexual, las prácticas, las responsabilidades y los distintos tipos de relaciones afectivas que establecen entre las personas. "Pero en tres o cuatro horas, sólo te puedes dedicar a la urgencia, a la prevención", asegura Ana García Mañas, coordinadora del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad de Madrid.
Ésta será la base porque los contenidos obligatorios sobre sexualidad en la escuela (después de que fracasara en los noventa la idea de ir salpicando estos contenidos en todas las asignaturas) se reducen a un tema en Ciencias Naturales de 3º de ESO (14 años), donde los profesores explican la parte biológica, más académica de la reproducción, las enfermedades de transmisión sexual o los anticonceptivos. Eso si se llega a dar, ya que está "muy al final del libro", por lo que no siempre da tiempo, explica José Antonio Arias, profesor de Biología del instituto Ben Arabi de Cartagena.
A partir de ahí, ya sean colegios públicos, privados o concertados (la mayoría católicos), todo depende de las convicciones morales (muchas veces antagónicas) y el interés de las administraciones, para apoyar esta educación, y de los profesores para formarse, enseñar sexualidad en las tutorías o contratar esos talleres externos que se reducen a unas cuantas horas. Y de esta manera, sólo el 46% de hombres y mujeres de 15 a 24 años declara haber recibido información sexual en los centros educativos, según la 2ª Encuesta Schering 2005 Sexualidad y anticoncepción en la juventud española.
La doctora Nuria Parera, de la Unidad Médica de Adolescentes del Instituto Dexeus, asegura que hay unos colegios e institutos en los que no existe en absoluto esta educación y hay otros, incluidos muchos católicos, en los que se da bien (incluso algunos que dan talleres en todas las etapas), pero coincide con la mayoría de expertos en que en general es del todo insuficiente. Y las cifras les dan la razón. Entre el 15% y el 22% de los jóvenes de 15 a 18 años no utiliza preservativo, entre el 10% y el 15% practican la marcha atrás. El número de abortos entre chicas menores de edad casi se ha cuadruplicado en las últimas dos décadas: cerca de 13.000 adolescentes interrumpieron voluntariamente su embarazo en 2005, muchas por segunda vez.
Lo que reclaman los expertos es una educación afectivo-sexual completa en una "materia obligatoria en el currículum desde educación infantil a la universidad". Hoy lo vuelve a reclamar el profesor de Didáctica de la Universidad de La Laguna Fernando Barragán. En Holanda, que tiene la tasa más baja de embarazos adolescentes de Europa, la mitad de las escuelas de primaria comienzan la educación sexual, y estos contenidos, más allá de los puramente biológicos, pasan a ser obligatorios en secundaria.
Sin embargo, aumentar los contenidos obligatorios de sexualidad en España no se ha planteado. No se planteó crear una asignatura hace de dos años, cuando se aprobó una nueva ley educativa. Tampoco la idea de meter estos contenidos en Educación para la Ciudadanía, en la que sólo se han incluido aspectos de igualdad de género y el respeto a todas las orientaciones sexuales. El programa electoral del PSOE de 2004 tampoco lo mencionaba, y el que están preparando ahora, para las elecciones del 9 de marzo, dice que "se promoverán programas y campañas de información sexual en los centros educativos". Nada de una asignatura ni de más contenidos obligatorios. ¿Por qué? En primer lugar, por la saturación de asignaturas, asegura el secretario general de Educación, Alejandro Tiana: "Es un viejo debate, pero es imposible que todo se convierta en una materia nueva". Pero añade que se trata también de una enseñanza que sobrepasa "el ámbito educativo" y entra "en el de las familias".
Y probablemente reside ahí en buena parte el problema, cuando se sale la parte puramente biológica y se entra en el terreno de las convicciones éticas y morales, al igual que ha sucedido con la asignatura de Ciudadanía. ¿Pero no existe en educación afectivo-sexual unos mínimos compartidos como se ha sostenido con la ética cívica?
"Tenemos que tener mucho cuidado porque a algún padre le puede sentar mal", explica Samuel Caballero, profesor de primaria de un colegio público de Seseña (Toledo). La masturbación, el sexo por puro placer, las diferentes prácticas, el sexo homosexual, los métodos anticonceptivos, el aborto... desde que se empezaron a plantear abiertamente estas cuestiones, hace más de 20 años, en las escuelas, siempre ha habido críticas. Pero ahora, según el profesor Fernando Barragán, que también dirige un máster sobre educación sexual, España está asistiendo a "un rearme ideológico importante de los grupos más conservadores y de derechas de nuestro país entre los que se encuentran la Iglesia católica" y por eso, entre otras razones, "asistimos a una situación similar a la que se produjo en los setenta y ochenta: la confluencia de varios factores entre los que se encuentran el abandono progresivo del apoyo institucional, especialmente educativo, al desarrollo en la práctica de programas", añade.
Ante distintas visiones sobre la educación sexual, ¿es la respuesta la carencia educativa que denuncian los expertos? "No creo que la sociedad, ni por tanto el Estado y la escuela, deban dimitir de esta responsabilidad. Pero, como siempre, la pugna es con la Iglesia, que querría mantener el monopolio en este terreno y que presenta su empeño como una causa de las familias (los niños son de las familias y las familias son suyas)", asegura el profesor de Sociología de la Universidad de Salamanca Mariano Fernández Enguita.
En noviembre de 2003, una pastoral de la Conferencia Episcopal Española pidió a los colegios católicos, donde estudian 1,3 millones de alumnos, cerca del 20% del total, la mayoría en colegios concertados (privados subvencionados, por tanto, gratuitos), que hicieran un plan educación afectivo-sexual. Además, se marcaban el objetivo de "extender" su forma de entender esa enseñanza "a los centros públicos". La patronal de colegios católicos, FERE, asegura que no da indicaciones a sus centros sobre la educación sexual. Sin embargo, la doctrina de la Conferencia Episcopal es que "la castidad no es una represión de las tendencias sexuales sino la virtud que hace que el hombre pueda integrar rectamente la sexualidad". Además, no es desconocida la postura de la jerarquía católica, contraria al aborto o al preservativo.
Entre los organismos que ofrecen talleres de sexualidad, hay varias fundaciones que también colaboran en organización de estas actividades en las diócesis católicas. Por ejemplo, la Fundación Desarrollo y Persona, a la que han vinculado a una red antiabortista, y que ha rehusado aportar aquí su punto de vista por falta de tiempo, refleja en su web posturas cercanas a la ortodoxia católica. En un texto sobre la píldora poscoital, se concluye: "Ante la mínima duda de si existe vida o no en el momento de la concepción, todos deberíamos respetarla como algo sagrado".
En cualquier caso, "existen excelentes programas en España, pero no se aplican de forma extensa", se queja Fernando Barragán. Hay multitud de asociaciones de todo tipo, centros de salud, organizaciones profesionales de la sexología, que trabajan estos temas, "incluso marcas de compresas que enseñan higiene y lo llaman educación sexual", asegura Ana García Mañas, del centro joven madrileño de Anticoncepción y Sexualidad. Su centro es parte de la Federación de Planificación Familiar de España. También el centro barcelonés donde dejamos al grupo de chicos de 14 a 16 años.
Allí, los chavales han entrado en una sala y los profesores se han quedado fuera. "Ciertas preguntas dan corte delante de los maestros", explica Paula Baldi, 31 años y diplomada en trabajo social, que conduce el taller. Paula rompe el hielo con una serie de preguntas. "¿Cuándo se puede producir un embarazo?". "Si lo haces sin...", apunta un joven, sin terminar su frase. Condón, sexo y pene son palabras que se resisten a pronunciar y cuando lo hacen, los alumnos rompen en carcajadas. Por eso el arranque es algo tenso: miradas bajas, brazos retorcidos y manos que no dejan de agitarse. Paula los divide en grupos, entrega una hoja con distintas premisas a cada corro. "Cuando lo haces quizá le duele, pero seguro que le gusta", murmura un joven. "Si te quedas embarazada siendo menor es tu responsabilidad, no la de tus padres", comenta una de las jóvenes. "Por eso mi prima se tomó la pastilla, tenía 16 años", susurra otra.
Los iguales, los amigos, como la prima de esta chica y la familia en general, son la fuente de información de la mayoría de los jóvenes, el 87% de los chicos y el 96% de las chicas de 15 a 24 años, junto con los medios de comunicación (prensa, radio, televisión), el 91% y el 80%, respectivamente, según la Encuesta Schering 2005. Normalmente, pues, los jóvenes tienen bastante información por estas vías, lo cual es bueno, porque puede servir de base para una enseñanza más completa, y malo, porque se trata muchas veces de información indiscriminada, ambigua, incluso errónea. La doctora de Dexeus Nuria Parera insiste en que en la educación sexual "influyen muchos factores, la familia, la escuela, los profesionales de la salud, los amigos, los medios de comunicación...". Pero en la mayoría ellos hay muchas carencias, también dentro de las familias: "Hay muchas campañas dirigidas a los padres, pero el sexo aún es tabú, apenas se saca el tema con las chicas cuando van a tener la regla", se lamenta.
El sociólogo Fernández Enguita duda de las capacidades de las familias para educar sexualmente a los adolescentes: "No están garantizadas y están muy desigualmente distribuidas". De ahí la importancia, una vez más, de la escuela. En ella, según la doctora Parera, la educación debería ser progresiva, empezando cuando los niños son pequeños. Luego, en la adolescencia, las cosas se complican. Llegan las risitas y el nerviosismo que poco a poco se va mitigando en taller del paseo de Gracia de Barcelona.
Una de las hojas que ha repartido la asistente social dice: "El chico debe dar placer desde la primera relación". "Si lo haces es para hacerlo bien, si no, no lo hagas", se jacta un joven. Ellas están en contra. "Si no lo has probado nunca es normal que no sepas...", razonan. "Aquí hablan las que menos idea tienen de nada", chulea el mismo de antes. "A ver, ¿qué les preocupa a ellos en su primera vez?", atempera Paula. De nuevo, división. "Hacer daño a la chica", dice el sector femenino. "Hacerlo bien", responden ellos a coro. La monitora pregunta: "¿El tamaño importa?". Risas. Paula insiste: "A ver, ¿cuánto mide una vagina?" Los estudiantes se mueven en una horquilla que va de nueve a 21 centímetros. "Desde la entrada del cuello del útero, que es el tope, puede medir entre 8 y 12 centímetros", aclara la asistente. "Así que lo del tamaño es un mito". Antes de terminar queda la práctica, presidida por cinco penes que, hechos a base de resina y con distinta forma, tamaño y color. Tras repartir un condón a cada joven, Paula señala: "Lo primero es fijarse en la fecha de caducidad". Muchos de los que ha repartido están deliberadamente caducados. Nadie se había dado cuenta. "¿Qué quiere decir que caducan? ¿Cómo un yogur?", pregunta un joven entre el desorden.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)