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31 julio 2009
27 mayo 2009
Cavilaciones de un viajero
España, que se perdió todo el siglo XIX y buena parte del XX, tiene aún retrasos que la hacen más hispanoamericana que europea. La mejora más espectacular ha sido la de las pequeñas y medianas ciudades
FÉLIX DE AZÚA
EL PAÍS - 27/05/2009
Entre la derrota definitiva de Napoleón, hacia 1814, y la Primera Guerra Mundial transcurren 100 años de paz entre los Estados europeos, con mínimas interrupciones no demasiado lesivas. En esos 100 años el continente pasa de la sociedad estamental del Antiguo Régimen, con abrumadora mayoría de población campesina y un modo de vida casi medieval, a la moderna sociedad metropolitana y la tecnificación rampante. Es el salto del París que toma la Bastilla al de Haussmann, de la campiña de Jane Austen al Londres de Dickens. Un súbdito que se mueve en 1814 a pie, a caballo o a vela, se traslada en 1914 en ferrocarril, naves a vapor o en avión. El mundo material había cambiado más aceleradamente en aquellos 100 años que en los 2.000 anteriores.
Entre la derrota definitiva de Napoleón, hacia 1814, y la Primera Guerra Mundial transcurren 100 años de paz entre los Estados europeos, con mínimas interrupciones no demasiado lesivas. En esos 100 años el continente pasa de la sociedad estamental del Antiguo Régimen, con abrumadora mayoría de población campesina y un modo de vida casi medieval, a la moderna sociedad metropolitana y la tecnificación rampante. Es el salto del París que toma la Bastilla al de Haussmann, de la campiña de Jane Austen al Londres de Dickens. Un súbdito que se mueve en 1814 a pie, a caballo o a vela, se traslada en 1914 en ferrocarril, naves a vapor o en avión. El mundo material había cambiado más aceleradamente en aquellos 100 años que en los 2.000 anteriores.
Barcelona es cada día más levantina: sucia, ruidosa, ineficaz y jaranera
Madrid ya no es un corralón barroco, sino una agradable ciudad neoclásica
Eso no sucedió en España, o sucedió de un modo notablemente enclenque: la sociedad española de la Segunda República se parecía más a la francesa del Antiguo Régimen que a la del siglo XX. Cuando comienza la tecnificación, hacia 1810, este país era un trozo de África clavado en Europa. Los soldados franceses de la guerra napoleónica debían de juzgar a la población rural española más o menos como los marines americanos a la de Irak: tribus analfabetas, de un arcaísmo insondable, fanáticos de su religión, sujetos a la esclavitud política y contentos con ella. La guerra de guerrillas, ese infame invento español, no difiere demasiado de lo que ahora usa Al Qaeda.
Cuando en 1906 publica Baroja su trilogía de La lucha por la vida, un monumento literario que pocos quieren recordar (su mejor trabajo, a mi modo de ver), el retrato de Madrid que allí se expone es demoledor. Ciertamente, Baroja escribe estampas negras a la manera de los grabados de su tío Ricardo, pero es imposible no reconocer en ellas un aspecto verídico de la vida española de comienzos del siglo XX, confirmado por viajeros, antropólogos, fotógrafos, periodistas y otros artistas. Son estampas desgarradas de gente degenerada por la miseria, pero que vive a diez minutos de la Puerta del Sol. Y son legión. El volumen menos vivo de la trilogía, Aurora roja, feroz caricatura del anarquismo que se iba expandiendo entre el lumpen, cierra toda puerta a la esperanza. Parecía que España iba a fundirse para siempre con el continente africano.
Si uno lee lo que escribía Azaña poco después, por ejemplo la célebre conferencia El problema español que dio en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares en 1911, se tiene la impresión de estar asistiendo a una escena de la trilogía barojiana, pero en el ámbito de la política. Azaña muestra la abyección moral en la que se ha sumido un pueblo dominado por caciques brutales y una jefatura del Estado que incita a la corrupción, el crimen y la barbarie.
España no había dado el gigantesco salto de sus vecinos y había perdido el siglo XIX como quien olvida una maleta en la estación. Ese atraso de 100 años lo llevaría colgado del cuello otro siglo, como el albatros muerto del viejo marinero, porque tampoco la España de Franco avanzó un paso hacia la cordura económica hasta los años sesenta y sólo en 1980 comenzaría seriamente la evolución material y política que Europa había emprendido 100 años antes. Creo que no será exagerado decir que con Felipe González entró por fin el capitalismo (es decir, la democracia) en España, ya que lo anterior ni siquiera puede calificarse de capitalismo: estaba demasiado próximo al feudalismo, cuando no al despotismo dieciochesco.
Si uno examina los 100 años que han transcurrido desde aquellos textos de Baroja y Azaña hasta hoy, no puede extrañarse de la enormidad de agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española (tan poco europea, tan hispanoamericana) y en la vida material de los españoles. El abrumador poder del Estado, la burocracia asfixiante, el feudalismo fáctico, los privilegios de los poderosos, la arrogancia de los eclesiásticos, la nulidad de la enseñanza, la barbarie tolerada y aún azuzada por políticos y jueces, el narcisismo regional, la exigua ilustración de las clases dirigentes, no es nada más, en fin, que pura herencia.
Todo lo cual resulta de haber tenido que cubrir dos siglos en uno solo. Nos quedamos sin siglo XIX, de modo que lo recorrido a partir de 1980 ha sido vertiginoso. Como es lógico, todavía arrastramos mucha incuria del siglo perdido, la cual afecta a millones de ciudadanos a través de abusivos monstruos feudales como Renfe, las eléctricas o Telefónica, incapaces de adaptarse a las normas europeas, ya que en lugar de servir a sus clientes son los clientes quienes sirven a estas compañías. Un atraso que comparten con partidos políticos desprestigiados que se protegen con una especie de sindicalismo vertical. Han aprendido mucho de Italia, también es cierto.
El cambio más evidente y espléndido tengo para mí que se ha producido en las ciudades de provincias, las pequeñas y las medianas, que hace 40 años eran poblachones en los que apenas se veía por las calles a unas viejas de pañoleta negra, labriegos sarmentosos y bobos bizcos, como en las películas de Buñuel, pero que hoy forman el hábitat más confortable del país.
Ahí es donde la vida resulta ahora más civilizada, provechosa y sociable. Casi todas han convertido sus centros históricos en peatonales, han reparado los monumentos que se caían a pedazos, han abierto espacios para el paseo o la reunión, han agilizado los servicios y han mejorado enormemente el transporte hacia los centros urbanos decisivos. Yo diría que la tarea más productiva del periodo democrático, hasta hoy, ha sido la redención de las ciudades provincianas.
Las grandes urbes, por el contrario, no han logrado hacer más fácil la vida a quienes no tienen más remedio que vivir en ellas. Todavía Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla sufren el caudillaje de los automóviles, la agresión de los ociosos violentos, el abuso de las compañías de servicios, la inepcia de los burócratas, la impunidad del crimen o el envenenamiento del aire. Aunque hay grandes diferencias, naturalmente.
Barcelona, que había emprendido una senda de regeneración bien dirigida por técnicos capacitados, ha caído en los últimos años en un oportunismo de aficionados sin formación alguna que la está destruyendo como ciudad civilizada. Madrid, por el contrario, ha dejado de ser aquel corralón barroco y es hoy una agradable ciudad neoclásica. Es cierto que el sentimentalismo de la Guía Michelin y su romanticismo filisteo todavía valoran más Gante que Dresde, el gótico que el neoclásico, pero algún día tendrá que corregirse, aunque sólo sea por la fatiga que causa la repetición de un cliché.
Curiosamente, los ciudadanos de Barcelona, ciudad cada vez más levantina, es decir, sucia, ruidosa, ineficaz y jaranera, adoran su ciudad y la tienen por la más homérica de las creaciones, de manera que sus munícipes no tienen que hacer absolutamente nada para contentar a una población que vive en el éxtasis. Por el contrario, todos los madrileños con los que he hablado detestan a su ciudad, la odian fieramente, lo que sin duda es un acicate para que los responsables políticos y municipales suden para complacer a una ciudadanía que les está escrutando hasta el más mínimo movimiento. Ventajas de aquellos lugares en los que existe oposición.
Sin embargo, una vez redimidas las provincias, no estaría mal emprender la reforma de las capitales para hacerlas más habitables y racionales, menos cautivas de la corrupción, el crimen tolerado y el clientelismo. La ruina económica va a facilitar, creo yo, esa limpieza municipal. Quizás el próximo capítulo de la democracia española pase más intensamente por esa regeneración urbana que por las Cortes.
Félix de Azúa es escritor.
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28 diciembre 2008
La aventura colonial
Lupus est homo homini, non homo
Plauto, Asinaria 495
Plauto, Asinaria 495
Mucho se ha escrito e, imagino, se seguirá escribiendo sobre el descubrimiento y conquista por España del Nuevo Mundo. Muchas aberraciones se cometieron en nombre de no sé bien qué. Pero me queda el consuelo de seguir viendo en los actuales habitantes de estos territorios los caracteres autóctonos de los indígenas originales de los mismos. ¿Podemos decir lo mismo de los habitantes de otros estados actuales?
No disculpo los hechos, en absoluto. Pero, ¿sería serio pensar en España sin las invasiones y colonizaciones que ha sufrido a lo largo de su historia? ¿Sería honesto olvidar el legado que dejaron civilizaciones tan importantes como la romana o la árabe?
Como ejemplo de estas largas y, en ocasiones, ominosas conquistas les recomiendo la lectura del presente artículo.
Catorce naciones regalaron en 1885 un inmenso territorio al rey de los belgas, Leopoldo II.
Congo vivió un horror comparable al Holocausto, sin que haya recaído sobre el monarca ninguna sanción moral
MARIO VARGAS LLOSA
EL PAÍS - 28/12/2008
Durante muchos siglos, la empresa colonial fue transparente: un país, aprovechándose de su fuerza, invadía a otro más débil, se apoderaba de él y lo saqueaba. Nadie ponía en cuestión semejante estado de cosas porque se trataba de algo que se venía practicando desde la noche de los tiempos y todos, colonizadores y colonizados, aceptaban o se resignaban a esta cruda realidad como a una fatalidad inevitable, consustancial a la historia.
Leopoldo II convirtió Bélgica en una gran potencia colonial sin disparar un solo tiro
Hace un año que leo testimonios y no me cabe en la cabeza una monstruosidad tan atroz
El descubrimiento y conquista de América por los europeos introduce una importante variante. Por primera vez y por razones religiosas el colonizador se interroga a sí mismo sobre la justicia de la empresa colonizadora y, en acalorados debates de juristas y teólogos, se arma de razones, humanas y divinas, para justificar sus conquistas. Desde entonces, sin dejar de ser lo que fue siempre, es decir, un acto de fuerza y de rapiña, la colonización se atribuye a sí misma una misión evangelizadora y civilizadora: desanimalizar a quienes viven en estado feral y humanizarlos gracias al cristianismo y a la cultura occidental que aquél inspira. Para que este objetivo tenga algún viso de realidad es imprescindible establecer como un hecho indiscutible, científico, que el colonizado carece de los conocimientos y luces indispensables para juzgar por sí mismo lo que más le conviene, pues se trata de un ser desvalido y primario cuyos intereses y conveniencias son mejor percibidos por la potencia que a partir de ahora ejercerá sobre él la tutela colonial, una forma de autoridad benévola.
Sin embargo, en el siglo XIX, las empresas coloniales europeas en el África y el Asia olvidan casi este prurito de justificación religiosa y moral e invaden y ocupan territorios, que empiezan a explotar de inmediato, sin otra explicación que la necesidad de proveerse de materias primas, ampliar sus mercados o contrarrestar el crecimiento y poderío de los imperios rivales. Cuando Hitler, en Mi lucha, explica que en el programa del Partido Nacional Socialista figura en lugar prominente la adquisición, por las buenas o las malas, de colonias para instalar los excedentes demográficos del pueblo alemán, no hace más que poner sobre papel lo que casi todas las grandes potencias europeas habían venido haciendo, cierto que sin decirlo con tanta claridad, desde el siglo XV.
La excepción era la pequeña Bélgica, país más bien reciente y, ay, sin colonias. Esta condición entristecía y desmoralizaba a su soberano, Leopoldo II, cuya energía, ambiciones y sobresaliente inteligencia desbordaban por los cuatro costados las fronteras del diminuto reino que le había asignado la Providencia. Entonces, él, sin amilanarse, se dio maña para conseguir mediante la astucia, la paciencia, la intriga y la diplomacia lo que los grandes países colonizadores habían logrado a través de los ejércitos y la matanza. Por increíble que parezca, Leopoldo II convirtió a Bélgica en una gran potencia colonial sin disparar un solo tiro.
Para ello, primero, en un trabajo diligente y genial que le tomó muchos años, se fraguó una imagen de monarca humanitario, altruista, condolido por la suerte de los salvajes y paganos de este mundo, que sedujo a la opinión pública de Europa y de los Estados Unidos. Invirtiendo en ello el dinero de su reino y el suyo propio, fundó asociaciones benéficas y centros para combatir la esclavitud que hacía estragos en el África Occidental, costeó el viaje de misioneros a esas regiones bárbaras, impulsó investigaciones, estudios y publicaciones sobre las condiciones de vida de las tribus africanas que todavía practicaban el canibalismo y eran diezmadas por los traficantes árabes que, partiendo de la isla de Zanzíbar, practicaban la trata, y peroró sin tregua, en orquestadas manifestaciones públicas, exigiendo a las grandes potencias que intervinieran para poner fin a aquella lacra indigna que era el comercio de carne humana en los mares del mundo.
La campaña dio el resultado que esperaba. En febrero de 1885, catorce naciones reunidas en Berlín, y encabezadas por Gran Bretaña, Francia, Alemania y los Estados Unidos, le regalaron a Leopoldo II, a través de la Asociación que él había creado para ello, todo el Congo, un inmenso territorio de más de un millón de millas cuadradas, es decir unas 80 veces el tamaño de Bélgica, para que "abriera ese territorio al comercio, aboliera la esclavitud y cristianizara a los salvajes". No había un solo africano presente en aquel Congreso y no hay un solo indicio de que alguien en Europa o Estados Unidos -político, periodista o intelectual- se preguntara siquiera si era aceptable que la suerte de ese inmenso país fuera decidida de este modo, por 14 naciones advenedizas, sin que un solo congolés hubiera sido siquiera consultado al respecto.
Seguro de lo que iba a ocurrir en el Congreso de Berlín, Leopoldo II ya se había adelantado, desde un año antes, a operar en el territorio que de la noche a la mañana lo convirtió en el amo de un formidable imperio. Para ello había contratado al célebre explorador galés-norteamericano Henry Morton Stanley, el primer europeo en recorrer los varios miles de kilómetros del río Congo, desde sus nacientes, en el África Oriental, hasta su desembocadura en el Atlántico. En una expedición que es una mezcla de grotesca pantomima cínica y proeza etnológica y geográfica, entre 1884 y 1885, los expedicionarios enviados por Leopoldo II recorrieron buena parte del Alto y Medio Congo repartiendo cuentecillas de vidrios de colores y retazos de tela en 450 aldeas y villorrios africanos y haciendo "firmar" contratos -los llamaban "tratados"- en los que los caciques y jefes indígenas, que no tenían idea de lo que firmaban, cedían la propiedad de sus tierras a la Asociación Internacional del Congo, se comprometían a dar hombres para que trabajaran en las obras públicas que aquella institución emprendiera -caminos, depósitos, puentes, embarcaderos-, cargadores para transportar los bultos y materiales, a proveerla de brazos para la recolección del caucho y a alimentar a los peones, funcionarios y soldados y policías que vinieran a instalarse en sus dominios. De manera que cuando las grandes potencias le entregaron el Congo, Leopoldo II ya tenía en sus manos 450 "tratados" en los que los congoleses legitimaban mediante sus firmas aquella donación y le entregaban sus vidas y haciendas.
A diferencia de otras colonizaciones, en que los invadidos resistieron de alguna forma al colonizador y le infligieron algunos daños, en el Congo prácticamente no hubo resistencia. Los congoleses no tuvieron tiempo ni posibilidades de resistir a un sistema que cayó sobre ellos -una miríada de culturas y pueblos desconectados entre sí- como una malla inflexible en la que perdieron, desde el principio, toda libertad de iniciativa y movimiento, y en el que fueron sometidos a una explotación inicua, las 24 horas del día, hasta su extinción. Los castigos, para los recolectores que no entregaban el mínimo exigido de látex, eran brutales. Iban desde los chicotazos hasta las mutilaciones de manos y pies -a las mujeres y a los niños primero, y luego a los propios trabajadores- hasta el exterminio de aldeas enteras, cuando se producían fugas masivas o aquellas comunidades no cumplían con la obligación de alimentar a sus verdugos como éstos esperaban. Hace un año que leo testimonios diversos -de misioneros, viajeros, aventureros o de los propios colonos- sobre estos años del Congo y todavía no me cabe en la cabeza que fuera posible una monstruosidad tan atroz, un genocidio en cámara lenta semejante, sin que el mundo llamado civilizado se diera por enterado. Cuando aparecen las primeras denuncias en Europa, por boca de pastores bautistas norteamericanos, hay una incredulidad general. Y los plumíferos alquilados por Leopoldo II actúan de inmediato en la prensa hundiendo en la ignominia a aquellos denunciantes y llevándolos ante los tribunales por calumnias.
Durante un cuarto de siglo por lo menos el Congo fue desangrado, esquilmado y destruido en una de las operaciones más crueles que recuerde la historia, un horror sólo comparable al Holocausto. Pero, a diferencia de lo ocurrido con el exterminio de seis millones de judíos por el delirio racista y homicida de Hitler, ninguna sanción moral comparable a la que pesa sobre los nazis ha recaído sobre Leopoldo II y sus crímenes, al que muchos europeos, no sólo belgas, todavía recuerdan con nostalgia, como un estadista que, venciendo las limitaciones que la historia y la geografía impuso a su país, hizo de Bélgica por unos años un país imperial. La verdad es que detrás de la behetría y las violencias en que se debate todavía ese desdichado país se delinea la mortífera sombra de ese emperador que conquistó el Congo sin disparar un solo tiro y consiguió en menos de 20 años aniquilar a por lo menos 10 millones de sus súbditos africanos.
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© Mario Vargas Llosa, 2008.
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30 septiembre 2008
El Caminito del Rey
Osadía, afán de aventura, ansias de conocimiento o simple "gilipollez". Ustedes juzgarán despues de ver este alucinante video.
PARA SABER UN POQUITO MÁS:
El Caminito del Rey
El Caminito del Rey es un paso construído en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes en El Chorro, cerca de Alora (Málaga).
Se trata de un paso peatonal de 3 km. con largos tramos con una anchura de apenas 1 m. colgando hasta 100 m. de altura sobre el río, en unas paredes prácticamente verticales.
Actualmente se halla muy deteriorado, casi todo el recorrido está sin barandilla y hay segmentos que se han derrumbado, quedando sólo la viga de soporte.
Todos estos factores han contribuído a crear una leyenda negra tras haber perdido la vida excursionistas tratando de cruzarlo.
La Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria del Salto del Gaitanejo y del Salto del Chorro necesitaba un acceso a ambos para facilitar el paso de los operarios de mantenimiento, transporte de materiales y la vigilancia de los mismos. Las obras se iniciaron en 1901 y fueron terminadas en 1905. El camino comenzaba junto a las vías del tren de Renfe y recorría el Desfiladero de los Gaitanes, permitiendo el acceso a ambos saltos. En 1921, el rey Alfonso XIII asistió a la inauguración de la presa del Conde del Guadalhorce, cruzando para ello el camino previamente construído. Fue a partir de este momento cuando se le empezó a apodar como Caminito del Rey, nombre que se mantiene vigente actualmente.
El paso del tiempo y el abandono de su mantenimiento hizo mella en el Caminito: en los años 90 presentaba un estado lamentable, con la barandilla desaparecida en prácticamente todo su recorrido, numerosas secciones derrumbadas y las que quedaban amenazando con hacerlo.
Precisamente fue su peligrosidad uno de los factores que contribuiría a su fama, numerosos excursionistas se dirigían a El Chorro motivados por recorrer el Caminito (aunque también por su zona de escalada, una de las más importantes de Europa). Esto propició numerosos accidentes (algunos mortales) a lo largo de los años y acrecentó su leyenda negra.
En 1999 y 2000, sendos accidentes mortales que costaron la vida a cuatro excursionistas, indujeron a la Junta de Andalucía a cerrar los accesos al camino, demoliendo su sección inicial. Esta medida no consiguió detener a los excursionistas, que seguían encontrando la manera de acceder a él escalando. También decretaron una multa de 6.000 € por transitar por las vías y los túneles del tren por las que se puede volver del Caminito. La Diputación Provincial de Málaga, en colaboración con la Junta de Andalucía, ha incluído en sus presupuestos del 2006 un plan de restauración.
Viendo el vídeo, uno piensa en los obreros que lo construyeron en 1901...
¿Tendrían plan de prevención de riesgos laborales?
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11 mayo 2008
La tragedia de "La Mercedes"
ABC
POR TULIO DEMICHELI.
MADRID. Domingo, 11 de mayo de 2008
La historia de la fragata Mercedes marca el comienzo de las grandes guerras napoleónicas. El 5 de octubre de 1804 reinaba la precaria Paz de Amiens suscrita en marzo de 1802 por Francia, Gran Bretaña y sus aliados, entre ellos España, aunque ya desde la Paz de Basilea -que encumbró al valido de Carlos IV, Manuel Godoy, como Príncipe de la Paz- los británicos desconfiaban de la futura neutralidad española. No era para menos. España había participado como aliada de Inglaterra en la guerra contra la Convención Francesa tras el regicidio pero, quizá asustada por la invasión de Navarra y las Vascongadas, o porque no se entendían muy bien las razones del conflicto, Godoy se asustó y firmó aquella paz sin consultar a su aliado.
En efecto, entre España e Inglaterra aún reinaba la precaria Paz de Amiens, que había sido rota por Francia un año antes. Sin embargo, la debilidad política española ante Francia hacía suponer a Inglaterra que Godoy se estaba alineando con Napoleón. Pero eso aún no había ocurrido cuando las cuatro fragatas españolas: la Medea (que era el buque insignia), la Fama, la Mercedes y la Santa Clara (que montaban un total de 148 cañones y que estaban dotadas con una tripulación 1.089 hombres), al mando del brigadier José Bustamante y Guerra (el cual había comandado la famosa expedición científica de Malaspina a Alaska) divisaron la costa portuguesa del Algarve al amanecer del 5 de octubre. Esta flota había sido fletada por orden del Rey en noviembre de 1802 desde Ferrol para que trajera de las Indias el oro y la plata acumuladas en los años que había durado la guerra.
Informes falsos
La verdad es que los ingleses tenían la mosca tras la oreja, sobre todo después de que Alexander Crochane hubiera enviado a Londres informes muy exagerados que denunciaban importantes concentraciones de tropas y armamentos en los puertos de Ferrol, Cádiz y Cartagena, informes en los que asimismo se anunciaba la llegada de tropas francesas, lo cual no era cierto, como cuenta el historiador portugués Felipe Vieira de Castro en la Revista Portuguesa de Arqueología (Nº2, 1998).
En fin, el 7 de agosto de 1804 la flota zarpaba desde Montevideo hacia Cádiz. En la Mercedes viajaban el general Diego de Alvear, su esposa y ocho hijos, un sobrino y cinco esclavos negros que regresaban con toda la fortuna que él había amasado durante treinta años de servicio en las Américas.
Aquel 5 de octubre había amenecido claro y se divisaba en el horizonte la Sierra de Monchique, siete leguas al NNE. Aunque no se puede precisar exactamente la dirección del viento, según todos los informes se desprende que soplaba de cuadrante Norte y que las fragatas españolas se acercaban a la costa con rumbo NE. Cerca de las 06:30 avistaron a barlovento cuatro navíos que se aproximaban hacia la flota a buena velocidad. A las 07:45 advirtieron que se trataba de buques británicos. Aunque los informes recientes señalaban que se mantenía la paz con Gran Bretaña, Bustamante mandó formar en línea de combate.
La flota británica al mando del comodoro Graham Moore estaba compuesta por las fragatas Indefatigable, Medusa, Amphion y Lively, que iban armadas con 184 cañones y dotadas con 1.110 hombres de tripulación, también formó línea de combate a barlovento de los españoles, a menos de un tiro de cañón. A las 09:15 los ocho buques se encontraban emparejados en dos líneas paralelas.
Todo habría de ocurrir muy deprisa. La Indefatigable arrió un bote con un oficial que se dirigió a la Medea. Bustamente hizo venir a Alvear al buque insignia porque hablaba inglés y éste acudió acompañado de su hijo primogénito. El oficial británico les comunicó que debía conducir sus barcos a Gran Bretaña y los españoles respondieron que no estaban en guerra. Cinco minutos después, la Indefatigable disparó un cañonazo entre la Clara y la Mercedes. Luego lanzaba una salva para llamar a su oficial. Bustamante se había negado, dejando claro que sólo se dirigiría a puerto inglés por la fuerza.
Acto de piratería
Mientras tanto, la Mercedes había hecho una extraña maniobra, decayendo a sotavento, lo que hizo pensar a los británicos que emprendía la fuga, maniobra que impidió la Amphion británica, poniéndose a tiro de pistola. Enseguida comenzó el bombardeo. Poco después de las primeras descargas, se oyó un gran estruendo: la Mercedes saltaba por los aires al explotar su santabárbara, causando heridos incluso entre la tripulación de la Amphion inglesa. Don Diego de Alvear pudo ver horrorizado cómo desaparecían con la embarcación toda su familia y su fortuna. La suerte de la batalla ya estaba decidida y con 269 muertos en combate (249 en la Mercedes), las otras fragatas se rindieron honrosamente. Los ingleses sólo habían tenido 2 muertos.
Aunque algunos políticos abroncaron a su Gobierno por semejante acto de piratería, lo cierto es que Gran Bretaña saldó el asunto con unas indemnizaciones que rondaban los 250.000 pesos, cuando el botín ascendía a 3 millones. Los marinos españoles muertos no recibieron nada. España le declararía la guerra a Gran Bretaña dos meses después, en diciembre de 1804.
28 noviembre 2007
El cambio climático en España
Se habla, se comenta, se dice...
Y cuando el río suena es que agua y piedras lleva.
Somos conscientes de que bastantes cosas están cambiando en nuestro medio ambiente; podemos observarlo si tenemos un minuto para cesar en nuestra loca carrerra hacia ningún sitio y nos paramos a contemplar nuestro entorno más inmediato.
Es sencillo hacer esto. También es algo a lo que estamos obligados por nuestra condición de educadores y, también, algo que tenemos la obligación de comunicar a nuestro alumnado y comprometerlo para que tenga conciencia de los desastres que puede provocar su olvido.
Puede servir como iniciación al debate este resumen del informe que expertos españoles han preparado para el actual Presidente del Gobierno español.
SI QUIERES LEER EL INFORME COMPLETO PULSA AQUÍ
España tendrá veranos extremos
Un estudio de 17 expertos españoles sobre el cambio climático vaticina olas de calor, subidas del nivel del mar de 15 centímetros y la desertificación del sur del país
ÁLVARO DE CÓZAR
EL PAÍS - Madrid - 28/11/2007
Los veranos españoles serán tsunamis de calor, la costa norte se hará mediterránea, el sur se convertirá en un desierto, especies vegetales y animales se extinguirán, el agua será un bien escaso, el mar se comerá parte de la playa y los españoles desarrollaremos nuevas enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica y los climas subtropicales. En una palabra, España se africanizará.
Los veranos españoles serán tsunamis de calor, la costa norte se hará mediterránea, el sur se convertirá en un desierto, especies vegetales y animales se extinguirán, el agua será un bien escaso, el mar se comerá parte de la playa y los españoles desarrollaremos nuevas enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica y los climas subtropicales. En una palabra, España se africanizará.
Este panorama desolador será un hecho a finales de siglo si España no actúa en la lucha contra el cambio climático, según un informe elaborado por 17 expertos españoles para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
El estudio señala que "aunque no analiza de forma exhaustiva todos los posibles aspectos relacionados con el cambio climático en nuestro país, sí facilita una visión de conjunto sencilla y solvente, sobre las líneas de trabajo más importantes a seguir por las administraciones españolas en esta materia". Este es el resumen de los principales problemas señalados por los expertos.
- Especies en peligro. La biodiversidad se verá muy afectada y muchas especies vegetales y animales correrán peligro de extinción, al no poder desplazarse hacia zonas favorables para su desarrollo a medida que vaya aumentando la temperatura. Los expertos señalan que algunas investigaciones apuntan la desaparición de hasta la mitad o más de las especies vegetales. Las conclusiones señalan que, en el caso de las especies de las que se tiene información (reptiles y anfibios), el impacto puede ser mucho mayor, con un 97% de las especies afectadas. "Los ecosistemas terrestres se verán sometidos a un cambio en sus condiciones como no han sufrido en milenios", predice el informe.
- Escasez de agua. Los científicos han realizado simulaciones para estimar el impacto del cambio climático en los recursos hídricos en España a lo largo del siglo XXI. Aunque existen diferencias en los resultados, todos coinciden en pronosticar una disminución de las aportaciones, siendo el efecto especialmente acusado en las cuencas de la mitad sur peninsular.
En altas latitudes, el agua de los ríos y los lagos tenderá a salir de su cauce natural. Junto al impacto del cambio climático, los recursos hídricos se ven afectados por otros factores como el aumento de la demanda urbana, agrícola e hidroeléctrica y el incremento de la intervención humana. En este tema, los expertos dan soluciones que pasan por la administración pública del agua, la concienciación de la sociedad en un uso debido de este recurso y en el desarrollo de nuevas tecnologías en busca del ahorro.
- Menos playa. En el año 2050 el nivel del mar subirá unos 15 centímetros, según el informe. Esa longitud crea una cadena de desastres sobre la economía española, basada en el turismo en gran parte. "Además", añade, "se ha observado durante los últimos 50 años un aumento de la altura de ola en las fachadas cantábrica y gallega, cambios en la dirección del oleaje en parte de los archipiélagos y de forma muy marcada en el norte de Cataluña".
Del análisis realizado, se prevé para 2050 un aumento muy probable de la cota de inundación en toda España especialmente en la cornisa gallega y norte de Canarias con valores de hasta 35 centímetros y de 20 centímetros en el litoral mediterráneo. Eso supone más riesgo de inundaciones. El aumento del nivel del mar producirá además un retroceso de las playas con valores probables de hasta 15 metros en Canarias, Huelva y Cádiz. No obstante, los cambios observados en la dirección del oleaje pueden dar lugar a daños más severos sobre las playas especialmente en la Costa Brava, Islas Baleares y sur de Canarias donde pueden llegarse a alcanzar retrocesos de hasta 70 metros.
- Desertificación. Una parte importante de la superficie del territorio español está amenazada actualmente por procesos de desertificación por culpa de la acción del hombre. Todos los estudios señalan que España es el país más árido de Europa, con una tercera parte (31,5%) del territorio afectado por la desertificación. Los dos componentes fundamentales de la desertificación son la erosión y la salinización del suelo.
Las proyecciones del cambio climático agravarían dichos problemas. Es decir, los impactos previsibles del cambio climático afectarán especialmente a la salinización de los suelos de regadío y al riesgo de erosión de los suelos, en combinación con el probable aumento de los incendios forestales. El impacto de la salinización se concentrará en las regiones españolas de clima más seco.
- Nuevas enfermedades. Con la subida de las temperaturas aumentará el número de enfermedades desconocidas hasta ahora en España. La contaminación atmosférica afectará en la calidad del aire y se agravarán sus efectos sobre la salud. Los expertos predicen que podrían llegarnos enfermedades contagiosas por nuestra proximidad con África y por las condiciones climáticas, cercanas a las de zonas donde hay este tipo de enfermedades subtropicales. El estudio no deja fuera las olas de calor y recuerda la que asoló Europa en 2003. "Fue un evento excepcional, fuera de lo esperable en el clima habitual", asegura el estudio, pero sus "6500 muertes [...] pueden ser una muestra de lo que puede estar por venir".
- Inundaciones e incendios. Los expertos dejan los azotes más devastadores del cambio climático para un apartado especial. Según ellos, la erosión del suelo, como consecuencia del cambio climático, puede provocar anomalías en el cauce de los ríos y por tanto riadas que destruyan cuanto encuentren a su paso.
En cuanto a los incendios, se señala su aumento con el cambio del clima. "Si la temperatura de la superficie es más alta, la humedad del suelo y del aire más baja, y se intensifican las olas de calor el resultado es que aumentarán de forma drástica las condiciones favorables para que éstos se produzcan", concluye.
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05 mayo 2007
El viajero habitual y la práctica docente
Desde el preciso momento en el que observe la Tierra desde la ventanilla de un avión en vuelo comprendí que esa era la mejor forma de enseñar geografía.
Deseo que la lectura de este artículo os permita reflexionar sobre el proceso de aprendizaje de esta disciplina y aplicar sus utilidades a la práctica docente.
Internet ofrece páginas 'web' cada vez más detalladas y espectaculares
ISIDORO MERINO
EL PAÍS. 05/05/2007
Madrid y Barcelona en un callejero en 3D. Glaciares, selvas, hoteles y playas desde el aire y a muy poca distancia. Y una comunidad de viajeros experimentados que cuentan cómo les fue.
De la puerta de su casa a la isla de Pascua en un suspiro. Un vuelo por las dunas del mar de Arena, en el Sáhara, para sentirse como Ralph Fiennes en El paciente inglés. O un largo viaje tras las huellas de Marco Polo por la Ruta de la Seda, pero sin arriesgarse mucho. Antes de emprender el viaje puede comprobar si le atrae este fiordo noruego más que ese otro, si la foto del folleto es fiel a la playa que se va a encontrar o si el hotel elegido les ha gustado a otros turistas. ¿Cómo? Visitando las cada vez más innovadoras webs para viajeros.
VER CON TODO DETALLE
Los programas cartográficos conocidos como SIG (sistemas de información geográfica) están hoy al alcance de cualquiera; son gratuitos, espectaculares y fáciles de usar. La estrella de este mundo virtual es Google Earth (http//earth.google.es), un impresionante atlas tridimensional que -tras instalar un programa gratuito en el ordenador- permite acercar o alejar la Tierra, sobrevolarla y explorar ciudades y paisajes (y distinguir objetos de hasta 10 centímetros). La cuarta versión tiene una cobertura de alta resolución del 80% de la superficie terrestre. También se puede previsualizar una ruta entre dos ciudades casi con tanto realismo como si se estuviese conduciendo un coche.
Otros programas aprovechan la plataforma de Google Earth para situar información viajera: fotografías, alojamientos, gasolineras, tiendas, carreteras... Se puede, por ejemplo, cruzar información con otras aplicaciones -como Wikilok (www.wikiloc.com), un trazador de rutas con GPS, o SIGPAC (http://sigpac.mapa.es), que incluye el registro de fincas rústicas de España-, añadir y ver comentarios sobre un hotel o viajar en el tiempo superponiendo antiguos mapas a los actuales. Las posibilidades son infinitas.
Panoramio (www.panoramio.com) localiza en las imágenes de Google Earth más de 1,3 millones de fotografías de todos los rincones del planeta, captadas por viajeros o residentes locales. Una señal indica el lugar desde donde fue tomada cada foto. Creado en octubre de 2005 por los españoles Joaquín Cuenca y Eduardo Manchón, se ha convertido en todo un referente con 350.000 visitas diarias. En la misma línea que Google está Microsoft con su Virtual Earth (www.microsoft.com/virtualearth), menos espectacular, pero con la ventaja de no requerir que se copie ningún programa en el ordenador.
La empresa española Geovirtual (www.geovirtual.com) ha desarrollado un software para competir con Google Earth en el terreno de los proyectos comerciales de encargo; el programa se puede descargar gratis de Internet, aunque sólo está operativo para zonas concretas. Al igual que ocurre con Google Earth, sobre el terreno van apareciendo diversas capas y señales informativas que conducen a galerías de imágenes y contenidos turísticos. De hecho, la promoción turística es la principal aplicación del sistema, que ya ha sido adoptado por organismos como la Diputación Foral de Vizcaya, que ofrece vuelos virtuales en su web.
La empresa QDQ Media, que ya contaba con callejeros fotográficos de siete ciudades españolas, acaba de lanzar Madrid 3D, su segundo callejero tridimensional, que puede consultarse gratuitamente a través de la dirección www.qdq.com. El programa permite moverse entre calles y edificios y localizar los hoteles, restaurantes, tiendas y otros negocios en las proximidades de una dirección concreta.
De que todo es relativo dan fe los atlas de Worldmapper (www.worldmapper.org), donde los países y continentes se encogen o se estiran en función de su población, nivel de riqueza, tasas de natalidad y otros datos estadísticos.
Las webs de Michelin (www.viamichelin.es) y Campsa (www.guiacampsa.com) combinan mapas, itinerarios y callejeros con la información turística de sus guías en papel.
Otras, como Gutenkarte (www.gutenkarte.org), proponen maridar geografía y literatura creando una ruta automática a partir de la información geográfica contenida en una novela o un texto periodístico. Se pueden seguir, por ejemplo, las aventuras de Phileas Fogg en La vuelta al mundo en 80 días; Historia de dos ciudades, de Dickens; El corazón de las tinieblas, de Conrad, o Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain, en sus mapas respectivos.
LOS VIAJEROS DAN CONSEJOS
El boca a boca -"este hotel está muy bien", "a este otro, mejor no vayas"- funciona a través de los blogs (o weblogs, o, en traducción libre al español, bitácora), foros y chats especializados. Especialmente útiles son aquellos creados por los que en inglés se conocen como travel insiders, residentes y expatriados que facilitan información actualizada y de primera mano sobre los destinos.
Es el caso de Héctor García, alias Kirai (www.kirainet.com), un alicantino residente en Japón que dedica varias horas al día a mantener su bitácora y contarnos, por ejemplo, a cuánto está el kilo de naranjas (se venden por unidades, a un euro la pieza) en Tokio, o darnos la dirección de un restaurante ninja que acaba de descubrir en las afueras.
Yolanda Vila y Toni Pozo, dos viajeros barceloneses, gestionan Viatgeaddictes (www.viatgeaddictes.com), una web trilingüe (español, catalán e inglés) con más de 100 guías y relatos on line, además de consejos prácticos sobre los destinos y enlaces a otras direcciones turísticas. Más de 10.000 narran sus experiencias en primera persona en Travelblog (www.travelblog.org), una comunidad de viajeros que tiene su equivalente en español en Viajeros (www.viajeros.com).
LA PRIMERA PARADA de cualquier viaje es Google. En menos de un segundo, el buscador más potente y popular de Internet le devolverá 782 millones de entradas si escribe la palabra "travel" (viaje o viajar, en inglés), y más de 83 millones de enlaces si se limita a escribir "viajes" en español. Ante tan abrumador volumen de información, lo más práctico es manejarse con unas pocas páginas conocidas y actualizadas. Se puede empezar por la web de la editorial australiana Lonely Planet (www.lonelyplanet.com), que ofrece versiones resumidas (en inglés) de sus prestigiosas guías de papel para viajeros independientes, más un foro y un tablón de anuncios organizados por temas y destinos. Entre sus novedades recientes están los documentos sonoros gratuitos para reproductores de MP3 iPod. Si lo que se buscan son cifras de población y datos económicos y políticos, se puede consultarel World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia o CIA (www.cia.gov). El portal español Webviajes.com ofrece un listado de enlaces a las páginas de casi todas las oficinas de turismo de España, Europa y el resto del mundo, así como a las principales centrales de reservas hoteleras, agencias on line y webs de mayoristas. Antesdeviajar.com incluye recomendaciones sanitarias para prevenir problemas en las vacaciones, en especial aquellas que tienen como destino países tropicales o con una deficiente cobertura sanitaria.Para otras consultas sobre temas sanitarios, seguridad, visados y embajadas se puede visitar la página de recomendaciones para viajerosdel Ministerio Español de Asuntos Exteriores (www.mae.es) y la web en español de la Organización Mundial de la Salud (Sacredsites.com y Showcaves.com.
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